lunes, 29 de enero de 2018

CON SU LEYENDA NEGRA, ENRIQUE GALINDO CEBALLOS, HACE POLÍTICA EN SAN LUIS POTOSÍ

29. 01. 2018. SPOTLIGHT
CON SU LEYENDA NEGRA, ENRIQUE GALINDO CEBALLOS, HACE POLÍTICA EN SAN LUIS POTOSÍ
SAN LUIS POTOSÍ, MÉXICO. LUNES 29 DE ENERO DEL AÑO 2018 ● Con una trayectoria policiaca ensombrecida por su probable responsabilidad en desalojos violentos, actos de tortura y ejecuciones extrajudiciales cuando estuvo al frente de la Policía Federal, Enrique Galindo Ceballos hace política en el PRI de su natal San Luis Potosí para obtener una candidatura a un incierto cargo de elección popular, pese a que está siendo investigado por el gobierno federal y enfrenta varias recomendaciones de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH).
Cesado el 24 de agosto del 2016 por el Presidente Enrique Peña Nieto como comisionado de la Policía Federal, luego de que la CNDH difundió un informe sobre la masacre de Tanhuato, Michoacán (en mayo de 2015) en la que habrían participado elementos federales con un saldo de 22 ejecuciones extrajudiciales en un desastroso operativo que el propio Galindo trató de hacer pasar como un enfrentamiento con peritajes a modo.
Ya sin el uniforme policiaco, el abogado y policía potosino siguió gozando del aprecio y protección del ahora ex secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, quien en septiembre del año pasado lo comisionó para supervisar las labores de reconstrucción en el estado de Morelos sin reparar en la inconformidad de agrupaciones de derechos humanos y familiares de las víctimas de abusivos agentes federales.
Desde antes que alcanzará la cúspide como jefe policiaco nacional al inicio del sexenio de Peña Nieto, en San Luis Potosí dio varias muestras de su deficiente desempeño y su proclividad a violar los derechos humanos: como director de la Policía Ministerial en el 2004 aprehendió al ex secretario de Finanzas estatal, Olegario Galarza Grande, de manera arbitraria y sin orden de aprehensión. El exfuncionario se quejó ante la CNDH y le dieron la razón.
También fue director de Seguridad Pública Municipal de la capital potosina gobernada entonces por el alcalde panista y hoy senador rebelde Octavio Pedroza Gaitán, después fue el titular de la Secretaría Estatal de Seguridad Pública, en ambos cargos no aprobó en las evaluaciones de control y confianza.
La prensa local documentó que cuando fue jefe policiaco municipal compró a precio millonario decenas de tabletas para aplicar la multa electrónica a conductores pero nunca se pusieron en funcionamiento por defectuosas; y como secretario estatal de seguridad pública no dio resultados en el combate al crimen organizado y protegió a su tío Julio Ceballos Alonso tras ser detenido por un operativo militar al lado de una célula del cartel de los Zetas asentada en San Luis Potosí.
En el boletín que difundió la Sedena sobre ese operativo, el nombre de su tío no apareció con los otros nombres de los capos detenidos, y a los pocos días obtuvo su libertad pese a que tiene un largo historial delictivo como narcotraficante y homicidios; fue agente ministerial en la década de los ochenta en San Luis Potosí y otras entidades, ahora tiene una amplia presencia en las redes sociales difundiendo información del crimen organizado y señalando la presunta complicidad de altos mandos policiacos del gabinete de seguridad estatal.
Tanhuato fue la gota que hizo caer a Galindo de la Policía Federal, pero hay otros casos donde hizo gala de su mano dura: el 13 de septiembre de 2013 desalojó a los maestros que se habían apoderado del Zócalo de la capital del país y como algunos se negaron a retirarse en protesta por la Reforma Educativa tras la advertencia que les lanzó el propio Galindo, sacaron a los maestros con gases lacrimógenos y a golpes de escudos y toletes.
En el mismo Zócalo capitalino, el 20 de noviembre de 2014 encabezó el desalojo de una manifestación pacífica por los desaparecidos de Ayotzinapa con el uso excesivo de la fuerza, los policías golpearon a personas con niños en los brazos y ancianos inermes. Los hechos fueron reprobados por la CNDH y su equivalente de la Ciudad de México.
El 6 de enero del 2015, en Apatzingán, Michoacán, Galindo desplegó un operativo de la Policía Federal y el saldo fue la ejecución de por lo menos 16 civiles desarmados que habían tomado la Presidencia Municipal, además hubo varios heridos que rindieron testimonio ante la CNDH, instancia que documentó que la Policía Federal incurrió en la violación grave de derechos humanos y el caso trascendió hasta la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que tiene un expediente abierto en contra de Galindo y sus agentes.
El fallido operativo de la Policía Federal que diseñó Galindo y derivó en la represión en contra de los maestros y pobladores en el pueblo de Nochixtlán, Oaxaca, el 19 de junio del 2016, el saldo fue de seis muertos y 108 heridos. Los hechos fueron calificados por Galindo en diversas entrevistas como una “emboscada” e intentó ocultar que los policías a su mando habían usado armas de alto poder.
Luego vino el informe de Tanhuato que generó una presión mayor al gobierno federal y desde la Secretaría de Gobernación se optó por sacrificar a Galindo Ceballos, quien desde entonces regresó a San Luis Potosí, mantiene activas sus cuentas redes sociales donde se promueve como aspirante a un cargo de elección popular y presume que en sus ratos libres se dedica a la pintura.
A unos días de que el PRI defina sus candidatos a la alcaldía capitalina y al Senado, Galindo está en espera de ser considerado sobre todo para el primer cargo, ya presentó los exámenes que el partido aplicó a todos los aspirantes, y tiene una red de funcionarios estatales y ex dirigentes porriles de la UASLP listos para lanzar su candidatura en cualquier momento.
Ensoberbecido, Galindo se reunió en privado con el gobernador Carreras y sin rodeos le exigió que le diera la candidatura a la alcaldía, actualmente en manos de la maquinaria electoral de la corriente perredista conocida como “gallardismo”, pero que sólo participaría en la contienda electoral siempre y cuando hiciera “a un lado” a Ricardo Gallardo Juárez y a su hijo Ricardo Gallardo Cardona; ya que al parecer el primero sí buscará su reelección como alcalde y el vástago va por una diputación federal.
Ya con un plan trazado por el propio gobernador Carreras para que el “gallardismo” no sea un obstáculo para tratar de recuperar la capital potosina para el PRI, con el pupilo de Osorio Chong a la cabeza.

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